Producto congelado de calidad

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Producto congelado de calidad

Conservación de los alimentos

La importancia de la cadena del frío

La cadena de frío consiste en el control constante de la temperatura en todas las fases de un alimento, desde su producción hasta su consumo, manteniéndolo en un mismo rango de temperatura y garantizando, de esta forma, su buen estado. Se denomina “cadena” porque está formada por diferentes etapas, de manera, que de verse comprometida alguna, podrían derivarse perjuicios para la calidad y seguridad del producto.

Los casos de daños a la salud por rotura de la cadena del frío en los países desarrollados aumentan, según la Organización Mundial de la Salud, en orden a un 30% por año.

Las temperaturas bajas, no solo garantizan las características organolépticas de los alimentos (textura, sabor, olor, color), sino que paralizan la reproducción de microorganismos y demoran la pérdida de calidad de los alimentos. Sin embargo, no debemos olvidar que el frío no mata los microorganismos presentes ni detiene la actividad metabólica de su componentes, solo reduce la velocidad de crecimiento y de descomposición del alimento.

Cada alimento o producto alimenticio requiere una temperatura idónea, bien sea ambiental, en refrigeración o en congelación. Para ello, esa temperatura debe garantizarse desde que el alimento se prepara, en su distribución, transporte y en la conservación en los hogares. Rompiendo la cadena de frío, se provoca la perdida de condiciones sanitarias del producto y la proliferación de microorganismos patógenos.

Las etapas clave en la cadena del frío son:

• En el centro de producción: almacenamiento en cámaras o almacenes frigoríficos.
• Transporte en vehículos especiales.
• Distribución y centros de venta.
• Transporte y almacenamiento en el hogar.

Los elementos más débiles en la cadena son, en el transporte, los tiempos de carga y descarga, desde la salida del centro de producción hasta los puntos de venta. A ello hay que sumar el tiempo de los desplazamientos en la adquisición y almacenaje de los productos por el propio consumidor. En hostelería habría que sumar a la cadena una etapa más entre el proveedor y el consumidor.

Para evitar que en la venta en establecimientos se rompa la cadena de frío, es necesario que nunca se paren las maquinas de refrigeración/congelación y que su temperatura permanezca constante a la recomendada para el producto alimenticio que se trate.

Nuesto producto congelado de la mejor calidad y con denominación de origen se conserva en cámaras firgoríficas de última generación para garantizar la máxima calidad del producto original; distribuimos productos a establecimientos com restaurantes, hoteles, catering, bares…

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